ARTÍCULO DESTACADO

27

nov

Autor

Javier Puyol Montero

Categoría

Nuevas tecnologías

LAS FINTECH, UN NUEVO FENÓMENO TECNOLÓGICO Y FINANCIERO

En un reciente Informe de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios y, de la Comisión de Mercado Interior y Protección del Consumidor del Parlamento Europeo 1 se recogían pronunciamientos muy interesantes sobre el papel que están jugando en la actualidad las empresas Fintech tanto desde el punto de vista de la prestación de servicios estrictamente financieros, como desde la perspectiva empresarial, pronunciamientos que sirven para comprender efectivamente la importancia y el alcance de este fenómeno, y la trascendencia que está cobrando el mismo en la actualidad.

Así se señalaba, entre otras cuestiones, como la tecnología financiera (FinTech) debe entenderse como una actividad financiera posibilitada por las nuevas tecnologías u ofrecida a través de estas, que afecta a todo el sector financiero en todos sus elementos, desde la banca hasta los seguros, los fondos de pensiones, el asesoramiento en materia de inversiones, los servicios de pagos y las infraestructuras del mercado; y debe valorarse el hecho de como los servicios financieros siempre se han basado en la tecnología y han evolucionado en consonancia con la innovación tecnológica.

Por ello, cualquier agente puede utilizar la tecnología financiera, independientemente de su naturaleza jurídica, ya que la cadena de valor de los servicios financieros incluye y permite la existencia de cada vez más agentes alternativos, como pueden ser las empresas emergentes o los gigantes de la tecnología, ya que el término abarca, por tanto, una amplia gama de empresas y servicios que difieren mucho entre ellos, plantean distintos retos y deben recibir, en definitiva, un trato reglamentario diferente.

Se decía, asimismo, que un amplio abanico de los avances que se están produciendo en el sector tecno financiero se apoya en las nuevas tecnologías, como las aplicaciones de la tecnología de registros distribuidos (TRD), los pagos innovadores, el asesoramiento automatizado, los macro datos, la utilización de la computación en nube, las soluciones innovadoras de incorporación/identificación de clientes o las plataformas de micro financiación colectiva, entre otras muchas, y que, como consecuencia de todo ello, hoy en día las inversiones en las aplicaciones de tecnología financiera representan miles de millones de euros y siguen aumentando cada año.

También se ponía de manifiesto como las aplicaciones de las tecnologías están evolucionando a ritmos distintos, mientras que la escala y las repercusiones de su desarrollo siguen siendo factores inciertos, pero pueden transformar sustancialmente el sector financiero; y que puede que, algún día, ciertas aplicaciones de tecnologías financieras adquieran una importancia sistémica, y por ello, la evolución de la tecnología financiera debería contribuir al desarrollo y la competitividad del sistema financiero y la economía de la Unión Europea, incluyendo dentro de sus objetivos el bienestar de los ciudadanos europeos, y lo que supondrá una mejora, al mismo tiempo, de la estabilidad financiera y todo ello conllevará el nivel más elevado posible de protección de los consumidores.

En dicho Informe se afirmaba que la tecnología financiera podía reportar ventajas considerables, como unos servicios financieros más rápidos, baratos, adaptados, inclusivos, resilientes, transparentes y de mejor calidad para los consumidores y las empresas, así como abrir numerosas nuevas oportunidades de negocio para los empresarios europeos; y que, en el ámbito de los servicios financieros al por menor, la experiencia del consumidor sin lugar a dudas constituye la fuerza motriz de los agentes del mercado.

No obstante ello, debe ponerse de manifiesto, que los avances y las innovaciones del sector financiero no deben excluir el efectivo como medio de pago, y que el desarrollo de nuevos servicios financieros y la digitalización de los servicios actuales iban a cambiar la dinámica del mercado del sector de los servicios financieros deben introducir nuevas formas de competencia, innovación, asociación y externalización por agentes y entre simultáneamente entre ellos mismos.

Consecuentemente con todo ello, se ponía especial énfasis en la necesidad de fomentar la competencia leal, de neutralizar las «rentas económicas», cuando proceda, y de establecer la igualdad de condiciones para los servicios financieros en la Unión Europea, ya que los mismos constituyen requisitos previos para poder impulsar la tecnología financiera en Europa y para conseguir la cooperación entre todos los agentes, teniendo siempre presente, que uno de los objetivos a perseguir, no es otro que la búsqueda de la reducción para los consumidores del precio de los productos y servicios financieros al por menor, principalmente basado en el hecho derivado del uso de la tecnología financiera, ya que la misma puede contribuir de manera decisiva en este descenso de los precios en favor del citado consumidor, generando igualmente beneficios financieros para las Pymes por medio de servicios financieros transfronterizos y de canales alternativos de préstamo e inversión, como la micro financiación colectiva y los préstamos entre particulares, reforzando así la Unión de Mercados de Capitales.

Otra consideración relevante es la que hace referencia al hecho de que la tecnología financiera puede constituir un instrumento eficaz de inclusión financiera, al abrir los servicios financieros personalizados a personas que anteriormente no podían acceder a ellos, haciendo así que el crecimiento sea más inclusivo, y para ello se hace necesario, por ejemplo, abordar los problemas de la educación financiera y las competencias digitales entre los ciudadanos europeos para que la tecnología financiera genere una inclusión financiera real;

Ambas Comisiones, en sus consideraciones hacían especial referencia a la necesidad existente en el momento actual, de proceder a la adaptación de la legislación, la regulación y la supervisión a la innovación y, al mismo tiempo, lograr el equilibrio adecuado entre los incentivos a una protección innovadora de los consumidores y los inversores y la estabilidad financiera, constituyendo un hecho muy relevante la circunstancia relativa a que la tecnología financiera requiera una visión más equilibrada entre «regular la entidad» y «regular la actividad».

Ello se basa primordialmente en que la compleja interacción entre la tecnología financiera y la regulación actual puede conducir a desajustes, dado que hay empresas y proveedores de servicios regulados de forma diferente a pesar de desarrollar actividades esencialmente idénticas y que algunas actividades no están bien reflejadas en la definición o en el ámbito de actividad de la regulación actual; y que, el marco actual de la Unión de protección de los consumidores y los inversores en el ámbito de los servicios financieros no aborda todas las innovaciones en materia de tecnología financiera de un modo adecuado.

Finalmente, dentro de este marco de consideraciones hay que valorar que las Autoridades Europeas de Supervisión han empezado a determinar los posibles riesgos y beneficios de las tecnologías financieras innovadoras.

Así, debe indicarse que las autoridades nacionales competentes están siguiendo la evolución tecnológica y han elaborado distintos enfoques, y que, hasta ahora, el desarrollo de un ecosistema de tecnologías financieras en Europa se ha visto obstaculizado por la divergencia de normativas entre los Estados miembros y la falta de colaboración entre mercados.

De este modo, puede afirmarse que es importante una acción conjunta de la Unión Europea con vistas a impulsar un enfoque común en materia de tecnología financiera para el desarrollo de un ecosistema fuerte de tecnologías financieras en Europa.

Estos pronunciamos se completan con las correspondientes reflexiones sobre el papel trascendente que está jugando en el ámbito de los servicios financieros la ciberdelincuencia, como un fenómeno de nuestros tiempos. En este sentido, los ciberataques representan una amenaza cada vez mayor para toda la infraestructura digital y, por ende, también para la infraestructura financiera, ya que el sector financiero está expuesto al riesgo de ataques tres veces más que cualquier otro sector. Aspectos tales como la seguridad, la fiabilidad y la continuidad de sus servicios son condiciones previas para garantizar la confianza de los ciudadanos en las Fintech. Consecuentemente con ello, es importante tener presente que los consumidores minoristas también son muy vulnerables a ataques similares o a la usurpación de identidad.

En paralelo, debe hacerse una especial mención a la necesidad creciente de proceder a preservar los datos de carácter personal, como garantía de libertad de los derechos de las personas, y ello, pese a la enorme importancia que los datos están jugando y van a jugar de futuro en este proceso tecnológico y financiero.

Al lado de estas cuestiones, es importante ser consciente que estos nuevos desarrollos tienen una importancia capital, el auge de los dispositivos móviles, como elementos básicos de acceso por parte de los ciudadanos en general, y de los consumidores en particular, a estas nuevas tecnologías.

Finalmente hay que hacer referencia, tal como se constata en el referido informe, a los nuevos problemas que pueden surgir en el ámbito de la competencia, ya que hoy en día principalmente cabe afirmar que la estructura del mercado se está orientando en muchos ámbitos de la economía digital, pero sólo hacia unos pocos operadores del mercado, que poseen una gran potencia económica y tecnológica, y consecuentemente con ello, esto lleva consigo nuevos desafíos relativos a la legislación en materia de competencia y de defensa de la competencia. Es decir, en el mercado se corre el riesgo que sólo existan unos cuantos protagonistas, que en la práctica van a proceder a dominar y controlar de una manera completa estos nuevos mercados, y por ello, cada vez se hace más necesario y urgente crear un marco regulador coherente y favorable y un entorno competitivo que permita el desarrollo de la tecnología financiera y la prestación de dichos servicios financieros, y que sepa conjugar la seguridad jurídica y la previsibilidad de su funcionamiento, con el emprendimiento, y la libre empresa. Regular en su justa medida constituye un difícil reto, pero imprescindible para el desarrollo de este nuevo sector económico.

Así, cabe afirmar que en el momento presente, es cuando procede decidir sobre el alcance y el contenido del nuevo marco regulatorio, que ha de afectar a las Fintech. Se ha afirmado que el mismo, de manera adicional a lo ya indicado, debe caracterizarse por contener las dosis de seguridad necesaria, y al mismo tiempo, la solvencia suficiente para evitar la producción de fraudes y la existencia de desconfianza en el funcionamiento del sistema. Por ello, en estos planteamientos normativos se destaca siempre la necesidad de conjugar los intereses vinculados a la innovación, y simultáneamente una eficaz y firme protección de los consumidores.

Un aspecto muy importante a considerar también, es el relativo a la necesidad de aplicar y respetar el “principio de neutralidad tecnológica”, en el sentido, de que los mismos servicios financieros deben estar sujetos a los mismos e idénticos servicios, sean cuales sean los medios a través de los cuales se presten los mismos. Al hilo de ello, cada vez está cobrando más preponderancia el llamado “principio de proporcionalidad”, que implica que, a mayor tamaño y riesgos, mayor es el número de requisitos que han de ser cumplidos por la entidad financiera (Fintech), que presta dichos servicios. Una cuestión a considerar es la relativa a la relación que mantienen los bancos, o las entidades financieras de corte tradicional, con las nuevas Fintech, y si a las mismas, por ejemplo, le son aplicables las mismas normas regulatorias que aquellos, y complementariamente a dicha cuestión, si las relaciones existentes entre ambos, responden simplemente a patrones de estricta competencia, o entre los mismos pueden llegar a existir relaciones serias y perdurables de cooperación, ponderando de manera primordial, los intereses económicos en juego, que son cada vez más importantes. Conforme a datos del mes de junio último, en España, este sector, cuenta ya con unas 300 empresas que emplean a más de 3.000 personas. El mapa se distribuye entre compañías dedicadas a la inversión, el capital riesgo, divisas, finanzas personales, pagos, préstamos e infraestructura financiera. Las perspectivas auguran doblar las cifras durante el año 2018.

Aunque España está viajando a velocidad de crucero (en 2015 solo existían unas 80 empresas, según Mooverang, el gestor de economía personal respaldado por la OCU), en comparación con Europa, todavía le queda un gran camino por recorrer. En nuestro país se recaudaron 250 millones de euros en inversiones durante 2016, una cifra modesta comparada con el Reino Unido, que gestionó fondos por valor de más de 3.300 millones y en la actualidad ofrece aproximadamente unos 135.000 empleos.

Sin embargo, en España sí se destaca la penetración de este sector en el hábito del consumidor. El estudio World Fintech Report, elaborado por Capgemini, LinkedIn y EFMA, señala que nuestro país, con un 53%, es el quinto del mundo y el primero de Europa en el que más se utilizan estos proveedores de servicios financieros. La primera posición del ranking, con un 84%, la ocupa China, seguido de India (77%) y de Emiratos Árabes (70%) 2.
Esto ha sido así debido a dos factores fundamentales 3, entre los que cabe destacar los siguientes:
a). El ritmo de implementación en nuestro país es de los más lentos de Europa y hasta ahora lo considero la mejor alternativa rentabilidad/riesgo con una curva de aprendizaje muy sencilla.
b). Derivado de lo anterior; el desarrollo tecnológico también va por detrás.
c). Otras alternativas como el crowdfunding de préstamos a personas (crowdlending P2P o Peer To Peer), el crowdequity, las criptomonedas, roboadvisors etc., todavía necesitan algo más de recorrido debido a su complejidad, a la idiosincrasia financiera española, o bien, por sus propias características, son más difíciles de entender.

Todo ello exige conducir, en primer lugar, a la existencia de una mayor coordinación entre supervisores y reguladores en el territorio nacional. Esto lleva, además, a unificar y mejorar las herramientas de supervisión dado el gran avance de las tecnologías. Además, se debe facilitar el emprendimiento en España y, por otro lado, es importante regular actividades más que el funcionamiento de las propias empresas del sector. Esto tiene especial impacto hoy en día, donde las fronteras de las industrias cada vez son más difusas.

Consecuentemente con ello, también se hace necesario proteger firme y eficazmente al consumidor, dotando a la relación del cliente con su proveedor financiero de la máxima transparencia e información, y por ello, se deben acelerar el trabajo conjunto y crear líneas de actuación muy ágiles y eficientes 4.


1 Informe de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios, y de la Comisión de Mercado Interior y Protección del Consumidor del Parlamento Europeo de 28 de abril de 2017.
2 Cfr.: CINCO DIAS. “'Fintech': tras el boom, viene la regulación”. https://cincodias.elpais.com/cincodias/2017/07/04/companias/1499167781_287610.html
3 Cfr.: Estratega Financiero. “Regulación Fintech: en la búsqueda de un nuevo estándar financiero”. https://estrategafinanciero.com/regulacion-fintech-la-busqueda-nuevo-estandar-financiero/
4 FERNANDEZ, María. “Las claves de la regulación Fintech”. Spanish Fintech. 6 de julio de 2016. http://spanishfintech.net/las-claves-la-regulacion-fintech-libro-blanco/