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LAS NUEVAS STARTUPS FINANCIERAS

Nov
20

Fintech, que es una contracción de las palabras inglesas finance y technology, constituye un dominio de actividad en el cual las empresas utilizan las tecnologías de la información y la comunicación para crear y/u ofrecer servicios financieros de forma más eficaz y menos costosa. ​

Por extensión, el concepto de “fintech” se utiliza también para designar las empresas que ofrecen productos y servicios englobados en este dominio.

Las Fintech son generalmente startups expertas en nuevas tecnologías que quieren captar parte del mercado dominado por grandes empresas, que a menudo son poco innovadoras o lentas en la adopción de nuevas tecnologías[i].

Se puede afirmar, que el término “fintech” define a aquellos servicios financieros que se sirven de la tecnología para facilitarle la vida al cliente. Hablamos, por ejemplo, de créditos online, cambio de divisas a través de la red, pagos online, banca digital, etc. En definitiva, de aquellos productos o servicios que ponen en común la tecnología y el dinero.

Las empresas fintech han demostrado, que existe otra forma de gestionar el dinero de los clientes, una forma más veloz, cómoda y transparente. Ofrecen soluciones más rápidas, con menos recursos y empleando menos dinero. Esta revolución ha entrado con fuerza en nuestro país y, a pesar de que estamos bastante lejos de las manejar las cifras de negocio que mueven las startups financieras y tecnológicas de otros estados, la inversión y el crecimiento en este sector va rápidamente en aumento[ii].

Con relación a los tipos de empresas Fintech, y las áreas en las que las mismas desarrollan su actividad, se puede establecer la siguiente clasificación[iii]:

  • a). Financiación de particulares y empresas: Aquí tenemos, por ejemplo, a las empresas de Crowdlending, que son empresas que ponen en contacto a los pequeños inversores con los solicitantes de financiación a través de su web y que los acompañan, analizan, aconsejan, les ayudan a tomar sus decisiones de inversión y que se encarga de cobrar las cuotas al prestamista y de ingresarle al inversor los intereses y el principal de los préstamos en los que invierte.
  • b). Trasferencia de fondos: Antes tenían el monopolio los bancos y por eso cobraban grandes comisiones por transferir el dinero, ahora han surgido multitud de empresas que hacen transferencias a precios muy económicos.
  • c). Asesoramiento financiero y en inversiones: Antiguamente los Bancos también controlaban este sector del asesoramiento, pero a raíz de la aparición de internet y del desarrollo de las nuevas tecnologías de la comunicación, han ido apareciendo empresas Fintech que han ido ocupando este sector del asesoramiento y ahora son muchos los inversores que acuden a ellos antes de realizar sus inversiones para estar bien asesorados y que no les cueste un riñón dicho asesoramiento.
  • d). Pagos y cobros a través de Smartphone y dispositivos móviles: Ya hay un montón de empresas Fintech que permiten al usuario usar su móvil o tableta para poder pagar tus compras, van incluso por delante de la banca tradicional, son líderes en este sector y no paran de crecer el número de comercios y plataformas que te permiten utilizar este medio de pago ágil y novedoso.

Como objetivos fundamentales de las iniciativas Fintech, cabe, a su vez, señalar básicamente, las que se indican a continuación[iv]:

  • a). Ofrecer nuevos servicios financieros con el apoyo tecnológico. Así, se sirven de la comodidad de una aplicación o la atractiva interfaz similar a una red social para brindar a los clientes productos anteriormente reservados a la banca tradicional.
  • b). Añadir valor a los servicios financieros actuales, con un trato más personalizado, detallado e inmediato.
  • c). Ofrecer productos financieros totalmente online, sin necesidad de desplazamiento del consumidor, utilizando los dispositivos inteligentes como intermediadores.
  • d). Reducir de modo eficiente a nivel de costes los servicios actuales.
  • e). Democratizar el acceso a una mayor cantidad de servicios financieros, así como favorecer una mayor transparencia en la oferta financiera
  • f). Utilizar la tecnología para dar mejores soluciones a los servicios financieros.

En el análisis de las compañías Fintech, son muchas las incertidumbres y dudas que surgen con relación a múltiples aspectos con relación a ellas: a su funcionamiento, a sus políticas regulatorias, y a la necesidad de potenciar y al mismo tiempo, concretar las funciones y el papel que las mismas han de desempeñar, enmarcado en la necesidad de fomentar abiertamente el acceso al crédito y los recursos financieros, tanto de los particulares como de las pequeñas y medianas empresas, buscando sobre todo nuevos cauces en los que favorecer el acceso a nuevos servicios vinculados a las políticas financieras y crediticias.

Hoy en día se critica abiertamente la falta de la regulación existente con relación a estos nuevos operadores empresariales, que si bien irrumpen con mucha fuerza en la prestación de servicios financieros, en la mayoría de las ocasiones no sólo están exentos del debido control regulatorio, sino que lo que a veces puede llegar a ser más importante, como es la posibilidad de que lleguen a competir de manera irregular con el sector bancario, el cual tiene unas más que evidentes cortapisas regulatorias y de supervisión por parte de los reguladores nacionales y comunitarios.

Y al hilo de ello, cabe preguntarse si las instituciones europeas están desarrollando con relación a estas nuevas actividades financieras y crediticias, una política coordinada y coherente, que dé satisfacción al vacío regulatorio actualmente existente.

Estas nuevas compañías de carácter tecnológico, han penetrado en el sector financiero logrando crear un nuevo sector amparado en el uso de dichas tecnologías de la información y la comunicación, y, al mismo tiempo, prestando servicios financieros de lo más diversos, que van desde los más tradicionales como pueden ser las propias financiaciones, los diversos sistemas de pagos, las remesas, la asesoría financiera, o los comparadores de productos, hasta aquellos productos todavía hoy ciertamente más novedosos y revolucionarios, como pueden ser el bitcoin y el blockchain.

Consecuentemente con ello, es necesario poner de manifiesto, que las nuevas compañías  Fintech están contribuyendo muy positivamente a la generalización en la prestación de servicios financieros a nivel global, ya que su mercado principal es el sector no bancarizado o sub-bancarizado, lo cual les permite alcanzar sectores de la población donde, por ejemplo, no se cuenta con una sucursal bancaria tradicional, y al ofrecer en su mayoría servicios disponibles en línea, facilitan el acceso a los servicios financieros tradicionales y también a los mecanismos de financiamiento de carácter alternativo.

Hoy en día se puede afirmar que, si bien es cierto que los consumidores han logrado acceder a una mayor y más diversa cantidad de servicios financieros, también lo es el hecho de que en medio de esta diversificación de actividades y procesos existen riesgos que se deben evaluar, gestionar y reducir, y sobre todo prevenir.

En este sentido, los riesgos mayormente identificados en el sector Fintech son las oportunidades que el lavado de dinero y el fraude puede hallar en los procesos no regularizados de estas innovaciones financieras.

Dichas compañías en muchas ocasiones no cuentan con una autorización del regulador para operar en el ámbito financiero, careciendo, por tanto, no sólo de supervisión, sino también de la correspondiente regulación, sobre la base de un marco legal donde operar y prestar sus servicios, encontrándose muchas veces en el límite de lo permisible, o cerca de incumplir la correspondiente normativa. Probablemente, su límite de actuación más importante se encuentra no en la legislación financiera, sino en la propia de los consumidores y usuarios, y ello, con importantes vacíos legales.

Adicionalmente a ello, uno de sus riesgos más frecuentes radica, precisamente, en que las startups en este espacio de actividad, no cuentan con la experiencia necesaria en el manejo de riesgos como prevención de fraudes y prevención de lavado de dinero, situación que se agrava por la indicada ausencia de unos controles severos a semejanza del sector bancario, y que si bien cuentan con toda la experiencia en la parte tecnológica, no así en la correcta aplicación de políticas y procedimientos que les permitan tener la suficiente diligencia para con los clientes, y así conocer a la perfección con quien hacen negocios o a quien otorgan crédito o u otras operaciones de carácter financiero análogo o complementario[v].

Ante este complejo panorama son muchas las soluciones vía análisis que se quieren implementar, a los efectos de dotar de previsibilidad, seguridad jurídica y estabilidad al sistema, y se piensa en la posibilidad de reforzar este modelo potenciando el funcionamiento del mismo mediante la interacción con los consumidores, u otras medidas análogas, que garanticen abiertamente su funcionamiento, teniendo en cuenta, que con toda probabilidad estamos en presencia de un cambio de ciclo en el negocio bancario, donde las nuevas tecnologías están permitiendo el acceso de nuevos operadores, con productos y servicios muy innovadores y diversificados, que dan una visión novedosa frente a la banca tradicional, y donde se prestan servicios más cercanos, ya veces más necesarios a los consumidores, llevando un vacío que tradicionalmente los bancos convencionales no han sabido o no han podido llenar.

Si las nuevas compañías Fintech han venido para quedarse, con ellas deben permanecer las garantías jurídicas adecuadas. Por ejemplo, en materia de protección de datos de carácter personal, se suscita abiertamente la cuestión si en el ámbito de los servicios financieros, propiciados especialmente por esta nueva tipología de compañías se pueden compartir abiertamente los datos de los consumidores, o incluso, que dichas comunicaciones de datos fuera incluso posible con entidades bancarias o financieras de todo tipo.

En este sentido, se debe tener presente, que una cosa es la prestación de nuevos servicios, y otra cosa bien distinta es que, a consecuencia de los mismos, y de la riqueza que los mismos pueden llegar a generar, que ello sirva de justificación para lesionar y violentar los derechos y libertades fundamentales de los ciudadanos.

Cabría preguntarse en tal sentido, que si el nuevo Reglamento General de Protección de datos de la Unión Europea, que se decanta de manera abierta por el empoderamiento de cada persona otorgándole una mayor poder de disposición sobre sus datos de carácter personal, qué lógica jurídica tendría permitir la libre circulación de datos, sobre la base y la justificación de que se trata de nuevos servicios financieros amparados en la evolución tecnológica.

Todo ello debe conducir a pensar que deben ser bienvenidos los nuevos servicios prestados por estas empresas Fintech, pero que al mismo tiempo de manera prudencial y proporcional, las mismas deben ser respetuosas con el régimen jurídico en general, especialmente con la legislación financiera y aquella destinada a proteger a los consumidores, y también en relación con la protección de datos de carácter personal y con el derecho a la privacidad que todas las personas poseen, derechos, en definitiva, a los que debemos prestarle toda la atención jurídica y el respeto posible.


[i] Cfr. Wikipedia. El concepto de Fintech. https://es.wikipedia.org/wiki/Fintech

[ii] Cfr.: ¿Qué son las ‘fintech’ y cómo pueden ayudarnos? Monedo. 29 de enero de 2016. https://www.monedo.es/now/blog/finanzas-personales/que-son-las-fintech-y-como-pueden-ayudarnos/

[iii] Cfr.: Crowdlending.es. https://www.crowdlending.es/blog/que-es-fintech

[iv] Cfr.: TICBeat. “¿Qué es Fintech. Todas las claves para entenderlo”. 9 de julio de 2.016. http://www.ticbeat.com/innovacion/que-es-fintech-claves-concepto/

[v] Cfr.: SANCHEZ, Adrián. “Riesgos y Retos que Enfrenta Fintech”.SG Buzz. https://sg.com.mx/revista/54/riesgos-y-retos-que-enfrenta-fintech#.WhIYkrpFycQ

ACERCA DEL NUEVO REGLAMENTO GENERAL DE PROTECCION DE DATOS

Nov
06

El nuevo Reglamento General de Protección de Datos de Carácter que entró en vigor el día 25 de mayo de 2016, y que se empezará a aplicar de manera efectiva el día 25 de mayo sustituye a la Directiva 95/46/CE relativa a la protección de datos de las personas física en lo que respecta al tratamiento de datos personales y la libre circulación de estos. Con dicho Reglamento General, se derogará, igualmente la Ley Orgánica 15/1.999, de 13 de diciembre, de protección de datos de carácter personal, que a su vez sirve de desarrollo normativo del artículo 18.4 de la Constitución Española de 1.978.

Muchas son las instituciones novedosas que en el mismo se barajan, entre ellas debe destacarse que de un régimen jurídico imperativo y cerrado se pasa a otro mucho más abierto, donde priman los principios de auto organización del empresario, quien no sólo tendrá que acreditar su nivel de cumplimiento de la nueva normativa, sino lo que es tan importante como dicho factor, acreditar su cumplimiento.

Este principio de auto organización se destaca de una manera muy singular en algunos aspectos del nuevo Reglamento General. Así, por ejemplo, en materia de medidas de seguridad, mientras que la legislación todavía vigente detalla de manera pormenorizada las medidas técnicas de esta índole que se tienen que adoptar, la nueva normativa deja dicha iniciativa en manos del responsable del tratamiento, quien habrá de optar por aquellas medidas que en cada caso estime convenientes, para asegurar la integridad de los datos que estén siendo objeto de tratamiento. Ello conduce a pensar que el empresario, ante este nuevo panorama legislativo optará siempre por medidas tan eficaces como las antaño obligatorias, o quizás más eficaces, y al mismo tiempo, mucho más baratas, en cuanto a su implementación y posterior ejecución

Debe destacarse que la nueva normativa viene presidida por el principio de la accountability. que se utiliza como sinónimo de responsabilidad, de dar cuenta, responder por, dar cumplimiento, básicamente a nivel de gestión pública. En rigor no existe un consenso sobre qué es la rendición de cuentas o accountability: es aún un concepto en construcción.

Accountability es el reconocimiento, asunción de responsabilidad y actitud transparente sobre los impactos de las políticas, decisiones, acciones, productos y desempeño asociado a una organización. Esto obliga a las organizaciones a implicar a los grupos de interés para identificar, comprender y responder a los temas y preocupaciones referentes a la sostenibilidad. Asimismo, obliga a informar, explicar y dar respuesta a los grupos de interés acerca de las decisiones, las acciones y el desempeño. Incluye el modo en el que una organización gobierna, formula su estrategia y gestiona su desempeño. La premisa básica es que una organización responsable tomará medidas para:

  • a). Establecer una estrategia basada en un entendimiento exhaustivo y equilibrado y que responda a los temas relevantes y a los asuntos y preocupaciones de los grupos de interés;
  • b). Establecer objetivos y normas para poder gestionar y evaluar su estrategia y el desempeño relacionado, y
  • c). Divulgar información creíble sobre su estrategia, objetivos, normas y desempeño a aquellos que basan sus acciones y decisiones en esta información.

La nueva norma se constituye como una nueva filosofía de cumplimiento en materia de privacidad, donde el responsable del tratamiento debe asumir un nivel de cumplimiento que incluso vaya más allá de las propias disposiciones legales, y que sea capaz de irradiar la confianza y la transparencia necesaria tanto en los mercados, como en los consumidores, como en la sociedad en general. La confianza y la transparencia, que en este caso, van de la mano de un empoderamiento del titular de los datos, al que se le devuelve el poder de disposición sobre los mismos, de modo que, en todo caso, sea él capaz de determinar quién puede tratar sus datos, y quien no debe hacerlo.

Un factor que alcanza mucha notoriedad en el nuevo Reglamento General es la llamada “responsabilidad activa” Las empresas deben adoptar medidas que aseguren razonablemente que están en condiciones de cumplir con los principios, derechos y garantías que el Reglamento establece. El Reglamento entiende que actuar sólo cuando ya se ha producido una infracción es insuficiente como estrategia, dado que esa infracción puede causar daños a los interesados que pueden ser muy difíciles de compensar o reparar. Para ello, el Reglamento prevé una batería completa de medidas:

  • Protección de datos desde el diseño
  • Protección de datos por defecto
  • Medidas de seguridad
  • Mantenimiento de un registro de tratamientos
  • Realización de evaluaciones de impacto sobre la protección de datos
  • Nombramiento de un delegado de protección de datos
  • Notificación de violaciones de la seguridad de los datos
  • Promoción de códigos de conducta y esquemas de certificación.

Todas estas medidas tratan de articularse con un carácter eminentemente preventivo, orientadas a preservar los derechos y libertades de los interesados, singularmente el derecho a la protección de los datos personales.

Y cabe afirmar, tal como señala la Agencia Española de Protección de Datos que dicho Reglamento  supone básicamente  un mayor compromiso de las organizaciones, públicas o privadas, con la protección de datos, que generará para los responsables y encargados de tratamiento, la necesidad de afrontar unos nuevos retos en esta disciplina jurídica, que cada vez se vuelve más exigente por imperio de la regulación, y porque cada vez el ciudadano conoce y defiende más y mejor sus derechos.

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